Dios no quiere que solo sobrevivas; quiere que estés completo, sano y libre
Una mujer apasionada por el Reino de Dios en la tierra durante más de tres décadas, con un testimonio que demuestra claramente cómo la enseñanza bíblica, la liberación, la sanidad interior y la restauración son fundamentales en la vida del creyente y tienen el poder de transformar por completo una vida.
"Durante años busqué respuestas a interrogantes como la depresión, la ansiedad, enfermedades mentales y el cansancio del alma, pero no encontraba soluciones o escuchaba respuestas vacías. En 2010, me regalaron un libro que hablaba sobre la liberación como el pan de los hijos. No lo leí en ese momento, hasta años después, cuando Dios comenzó a llevarme a las profundidades de un alma fragmentada y abatida, contestando cada una de mis preguntas. Fue en el año 2022 cuando finalmente entendí todo, después de años de interrogantes sin respuestas completas. Desde estonces decidi vivir mi vida en plenitud, salud y la libertad que solo viene por medio de Jesuscristo. Y cumplir con mi encomienda de Isaías 61:1–3
“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos…"
Hoy, el corazón de Vilmary es que todos vivan la vida que Dios ha destinado para ellos. Activar su propósito, caminar en transformación integral y manifestar el Reino de Dios en su vida.
Cada evento es una cita divina para traer salvación, libertad, sanidad y restauración.
Estoy honrada que me consideres para tu evento.
A través de cada enseñanza, ministración y testimonio, mi anhelo es que el fuego de Dios despierte lo que estaba dormido, y que cada corazón salga marcado por Su amor y Su gloria.
Este no es solo un mensaje… es un movimiento de transformación integral, donde el espíritu, el alma y el cuerpo son alineados al propósito divino.
🎤 Será un honor ser parte de lo que Dios quiere hacer en tu evento.
Este es el tiempo de manifestar el Reino de Dios con valentía y propósito.
Hablemos y preparemos el altar para lo que el Espíritu Santo quiere derramar.